Reciclaje, otro problema político

El Gobierno creó en 2004 un canon con la intención de que los municipios pagasen por cada tonelada de restos que llevan al vertedero o bien a calcinar, y que, por lo tanto, no reciclan. La tasa se fijó en 11 y 16€, respectivamente, una cantidad que no se examinó hasta 2010. Se anima a los ciudadanos a seguir los consejos de reciclaje que se proveen en el blog de Ideas Para.

 

Tras los aumentos aprobados por la Generalitat, los municipios deben abonar este año 16,74€, unas cantidades que salen de la tasa que pagan los ciudadanos, frecuentemente incluida en el recibo del agua. Tost explica que la pretensión es subir este canon entre 3 euros y 2 por año, siempre y en toda circunstancia encareciendo más el vertedero que la incineración. Desde 2016 “si hay restauración económica”, la Agencia de Restos de Cataluña (ARC) desea aprobar incrementos anuales de 6 y 3,5€. De esta manera, en 2020 se llegaría a un costo por tonelada vertida de 55 y de 26 de ser calcinada, unos crecimientos superiores al 180% en pocos años.

 

La explicación que da Josep Maria Tost de este encarecimiento es que, paradójicamente, hoy día sale más costoso llevar los restos a una planta de selección, donde se apartan la basura para progresar el reciclaje y acrecentar la valorización. Al costo del canon hay que incorporar los 40€ de media que cuesta recoger una tonelada de restos, mas pese a la suma el resultado final prosigue bajo los sesenta y cinco euros que cuesta un tratamiento mecánico y biológico de triaje. La meta, puesto que, pasa por encarecer progresivamente el canon hasta el momento en que los ayuntamientos tengan suficientes incentivos económicos para promover el reciclaje con resolución.

El ejemplo europeo

La UE prevé que desde el 2017 todos y cada uno de los restos deban pasar por plantas de selección, una demanda que en el caso de Cataluña requiere inversiones para edificar infraestructuras en ayuntamientos donde ahora no hay. De este modo lo prevé el Gobierno, que precisa que el canon es el mejor mecanismo para lograrlo. El directivo de la agencia apostilla que se trata de un ingreso “finalista” que la Generalitat solo puede emplear en la administración de los restos. De este modo, explica que los 28 millones de euros que se ingresaron en 2014 -el 90% para deposición y el 10% sobrante para incineración, solo un millón se ha usado para cubrir los gastos de administración de la ARC, y el resto se ha dedicado en más de un cincuenta por ciento a prosperar la recogida y el tratamiento de la materia orgánica.

 

El diferencial entre las regiones que mejor y peor reciclan es muy elevado. En verdad, mientras que Osona, Terra Alta, la Segarra y el Priorat tienen un índice de recogida selectiva neta sobre el cuarenta por ciento , la Cerdanya, Baix Penedès, Anoia y el Val de Labran no llegan al veinte por ciento . La Agencia prevé efectuar acciones concretas con los ayuntamientos que están en la franja baja: hay margen para la mejora. “Reciclar requiere un esmero”, afirma Tost. Y en un planeta en el que las materias primas cada vez son más caras, asimismo es una cuestión estratégica.

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